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El interior de la iglesia está cubierto de pinturas al fresco, en las que se emplea una decoración de arquitecturas palaciegas y cortinajes suspendidos entre columnas sin duda inspirada en los escenarios de la tragedia helenística. Aparecen también numerosas cruces patadas, símbolo de la monarquía asturiana. A pesar de encontrarse hoy bastante deterioradas estas pinturas son muy importantes para la Historia del Arte ya que testimonian la existencia de una tradición de pintura mural en las iglesias desde el mundo romano hasta la Edad Media. Al mismo período, y probablemente al mismo arquitecto, pertenecen la cercana iglesia de S. Miguel de Lillo y la de Sta. Cristina de Lena. En ambas aparecen las mismas soluciones para la cubrición (bóvedas de cañón con fajones sobre ménsulas), idéntico uso de los contrafuertes y una similar utilización del espacio. La invasión islámica ocupó buena parte de la península pero no toda la población se convirtió a la nueva fé. Muchos cristianos siguieron practicando su religión, construyendo iglesias y realizando un arte que, inevitablemente, se vió influido por el arte de los ocupantes musulmanes. El término mozárabe, en sentido estricto, alude al arte realizado por los cristianos en territorios controlados por el Islam.

Durante el reinado de Carlomagno (finales del siglo VIII y principios del IX) tiene lugar un intento de recuperar la unidad del antiguo Imperio romano en la orilla norte del Mediterráneo. Pórtico de Lörsch) y palacios (Aquisgram, Ingelheim). La política de construcciones alcanzó su cumbre en las obras realizadas en la capital de Carlomagno. En la ciudad de Aquisgram (en francés Aix-la-Chapelle) se levantó un palacio, tomando como modelo el de los Papas en el Laterano. Otón de Metz, 796-805, ppios s. La religión islámica, en principio credo de pastores nómadas de Arabia, vivió en los siglos VII-XV un extraordinario proceso de expansión que la llevó a extenderse por toda la orilla sur del Mediterráneo y buena parte de África y Asia. La civilización islámica es urbana y mercantil y alcanzó un extraordinario desarrollo cultural, económico y técnico en unos momentos en los que los reinos cristianos se encontraban a un nivel muy inferior.

La islámica es una cultura profundamente religiosa y las prescripciones de los teólogos condicionan su arte. El aniconismo (rechazo hacia las imágenes) explica el predominio de la decoración vegetal y geométrica en sus edificios, lo mismo que la obligatoriedad del rezo semanal comunitario explica la abundancia de mezquitas, sus dimensiones y orientación. Los árabes llegan a la Península en el año 711 en apoyo de la facción visigoda de Vitiza inmersa en una guerra civil con su hermanastro Don Rodrigo. X pero acabará disgregado y convertido en una serie de Reinos de Taifas independientes y a menudo vasallos de los reinos cristianos. La llegada de refuerzos del norte de África (almorávides y almohades) evitó la ruina final del poder islámico en España y en esta época se realizaron algunas construcciones importantes (Giralda de Sevilla y Torre del Oro). Ampliaciones: Una pequeña reforma la llevó a cabo Hixem I (hijo de Abderramán I), quien añadió el primitivo alminar o minarete del cual hoy sólo se conservan los cimientos. 833), prolongando las naves hacia el Sur (columnas sin basa y capiteles ya musulmanes corintios geometrizados) y levantando un nuevo alminar que se conserva parcialmente bajo la torre renacentista.

Exterior: Originalmente era bastante sobrio; un muro con aparejo de sillería en el que alternaban lienzos lisos, contrafuertes y puertas, como la de San Esteban compuestas por un arco de herradura con, tímpano y dintel, enmarcado por un alfiz. GIRALDA DE SEVILLA: Se trata del alminar de la antigua mezquita mayor de Sevilla construida por los almohades y de la que hoy sólo subsisten la Giralda y el patio de los naranjos. El alminar o minarete es un elemento indispensable en todo templo islámico donde cumple funciones litúrgicas (desde él llama el muecín a la oración cinco veces al día) y simbólicas (testigo de la presencia del Islam en los territorios conquistados). Los modelos son muy variados: tanto circulares (Bagdad, Bujará) como helicoidales (Samarra) o cuadrados. En el caso de la Giralda, el modelo inmediato hay que buscarlo en los minaretes que los almohades levantaron en el norte de Africa como la Kutubiyya de Marrakech o el de la mezquita de Al-Hasan en Rabat. En ellos aparecen la misma estructura prismática, idénticos motivos decorativos (sebka) y soluciones muy similares en las ventanas.

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